Valen Verga...at the (almost) end of the world






"Si dos personas viven en un apartamento y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad para usar el cuarto de baño cuantas veces quieran y pueden estar en el cuarto de baño todo el tiempo que deseen y para lo que deseen usarlo. Y todo el mundo cree en el derecho a cuarto de baño y en la libertad a usarlo cuando le apetezca, nadie está en contra de eso, todos creemos que debería estar hasta en la Constitución.

Pero si hay veintidós personas en el apartamento y solamente dos cuartos de baño, no importa cuánto crea la gente en la libertad y el derecho a cuarto de baño, porque tales cosas no existen. Entonces hay que establecer turno para cada persona para usar el baño, se tienen que establecer normas como que no puedes usarlo para cortarte las uñas, solo para necesidades y ducharte, lo que tendrás que hacer en poco tiempo… tienes que golpear la puerta para entrar… “¿Aún no estás listo?”… y así.

De la misma manera la democracia no sobrevive cuando hay superpoblación. La dignidad humana no puede sobrevivir a ello. La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a ello. A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo."

Isaac Asimov




Yippee ki-yay, motherfuckers!

martes, 6 de octubre de 2009

Secundaria Bajo Par


Tal vez se alinearon los planetas o algo fuera de lo común tuvo que haber sucedido ese dia para que cupieran al mismo tiempo los eventos que estan a punto de leer.

La última semana de Secundaria, la inauguración de un inolvidable mundial de futbol y ver en bragas a la chica mejor cotizada del colegio, todo a la misma hora, son cosas que no suceden a diario. Y definitivamente no a mi, that´s for sure.

En aquel mes de junio se nos pidio al grupo de 3° de Secundaria que armaramos una puesta en escena a manera de evaluación final para la clase de Arte (alguien corrijame si estoy equivocado) que se presentaría la última semana de clases en el auditorio del colegio frente a todo el alumnado. Obra de teatro en la cual, evidentemente, yo no contaba con un papel protagónico ni mucho menos. Fui designado, junto con otros compañeros, como encargado de sonido. ¿Encargado de sonido? ¿Existe un rol de esa naturaleza para una obra de muchachitos de secundaria? O fue inventado para darle inclusión a todos los miembros de la generación. Mas bien me inclino por la segunda opción.

Atrás del escenario del auditorio había un pequeño cuarto como de 4x4 mts; contaba con una televisión donde, previo a la obra y a escondidas de las maestras, me encontraba viendo la inauguración de la copa mundial que más he disfrutado hasta el momento y que ciertamente sacudió mis más internas fibras futbolisticas para siempre y de manera irreversible. Francia 98.

La obra transcurría en aparente normalidad y sin contratiempos. Llegada la mitad de la misma, se dispuso hacer un break de 15 minutos para que la chiquillada saliera a desaburrirse y para que las actrices en turno cambiaran de vestuario. Según la versión oficial, la maestra y "head coach" de la obra advirtió a los varones del grupo que ese pequeño cuarto serviría como camerino para las chicas. Al parecer omitió hacer esa observación hacia mi persona, "me le olvidé" podría decirse. ¿Pero, por qué habría de recordarme? No la culpo. Si alguien de ese colegio parecía (y era) inofensivo, es este quien escribe. El receso de 15 minutos parecía eterno y por más que busqué en las areas aledañas, no encontré a mis compañeros (miembros activos de este blog) para unirme con ellos a divagar, as usual. Inmediatamente llegué a una deducción bastante lógica: "estos sujetos estan en el backstage viendo los festejos de inauguración". Me aproximé a nuestro escondite donde veíamos hacía algunos momentos el broadcast desde París. Con total seguridad y confianza empujé la puerta de madera. No pude haber sido más oportuno.

Ahi estaba Mary Ann Salas R. en calzón tipo bikini color melón frente a mi.

El camerino improvisado era un auténtico harem, o lo más parecido posible a uno. Las chicas más populares y guapas de mi generación estaban ahi, todas juntas. Pero en primer plano Mary Ann, verdadera celebridad de la joven sociedad lagunera del momento. Su expresión fue de sorpresa como quién ve a un fantasma; su pasmo, evidentemente, por ver a un niño entrar a un lugar al que no debía y el agravio, por haber sido un desconocido (supongo que ella ni siquiera sabía que yo estaba en su salón).

Nunca más Mary Ann y yo cruzamos una sola palabra (si es que lo hicimos alguna vez ¿ ?).

Inmediatamente cerré la puerta y salí despavorido del auditorio en un estado de entumecimiento y confusión total. Sin razón aparente me dirijí al baño, solo necesitaba ir a algun lugar alejado y contarle esto a alguien. Necesitaba contarlo para liberar esta enorme culpa que sentí en el momento, una culpa solo comparable con la que llevan a cuestas los asesinos seriales y los genocidas. El primero en saber de mi atroz acto fue J. Luege (personaje bien conocido por el equipo V V, de quien se podrían escribir docenas de anécdotas y que seguro tendrá varias menciones futuras en este blog). Mala decisión, en 30 minutos Luege se había encargado de difundir la noticia a lo largo y ancho de las instalaciones del colegio.

En días posteriores se acercaban a mi individuos de distintos salones y grados escolares para pedirme que les platicara a detalle lo sucedido. Lejos de contarlo con desparpajo, lo hacía con total futilidad y omisión de detalles. En las semanas siguientes, mi épica historia había llegado a otras latitudes, con el detalle de que había sido corregida y aumentada. Ejemplo: en una reunión dominguera familiar un primo mio (de la misma edad pero de otro colegio) se aproxima a mi y me pregunta con enorme admiración: "Wey, es cierto que te metiste al baño de mujeres y viste en calzones a Mary Ann?". Tal deformación de la historia me inquietó un poco en su momento, pero no había mucho que hacer.

Ese vistazo que alcancé a dar a aquella congregación de feminas duró probablemente 0.906 nanosegundos, tiempo suficiente. Recuerdo fotográficamente bien la escena, con lujo de detalle. Por accidente me tocó vivir el sueño guajiro de todo chaval de esa generación; de mi colegio y de varios más.

Por accidente. Asi es como le suceden las cosas a los miembros de este espacio, por accidente.

Valen Verga !


SB

3 comentarios:

  1. Es bueno recordar estas ondas y bajarlas a las letras. Animense a seguir documentando estas vivencias para que luego no se olviden detalles.

    SB

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