La poza de la becerra es un ojo de aguas termales que esta en Cuatro
Cienegas Coahuila, al cual se le añadieron palapas y asadores para que la
comunidad pueda llevar a cabo sus "carnes asadas" mientras su familia se
mete a nadar, tomar cerveza y escuchar su desagradable música.
Es un buen lugar y esta bastante bien para pasar un buen rato, por eso y
dada la cercanía que tiene con Torreón, mucha gente de esta ciudad
frecuenta la poza en tiempo de calor.
Y en algunos casos, ya sea por una hueva terrible de manejar o por "vivir la aventura" se quedan a acampar en la zona, nadando, tomando cerveza y comiendo la carne que se hizo pero que no se comió a media tarde (es decir, que se quedan a hacer lo mismo, solo que ahora de noche).
Yo solo he ido 3 veces y por irónico que parezca, lo hice cuando ya había
dejado de vivir en la ciudad, motivado por mis amigos los cuales al
conocerlo lo recomendaron.
Pero eso no es lo importante de este relato.
Lo que es verdaderamente relevante es que las 3 tuvieron elementos
cercanos al absurdo.
En la primera éramos un grupo de 6 personas y se nos olvido comprar mas
hielo del que teníamos, por lo que al caer la noche, metidos en el agua,
teníamos que estar bebiendo cerveza tibia.
Pero esto no es lo peor.
¿Había mencionado ya que éramos 6 hombres SOLTEROS, alcoholizados cuyas
platicas en su mayoría rondaban el tema de mujeres que no tenían y que
aspiraban a tener, si tan solo tuvieran una oportunidad para tenerlas.?
Bien, no perdamos ese punto de vista porque es importante.
La cuestión es que en algún momento de la noche, mientras nadábamos en la
poza, se metieron 5 mujeres a nadar también.
Ahí no hay luz eléctrica, solo la luna alumbra, por lo que no puedo
asegurar si eran guapas o no, pero carajo ERAN MUJERES…
Cada grupo siguió nadando en su espacio hasta que una de
ellas, se acerco y pidió fuego para un cigarro...
¿Y alguno de nosotros utilizo ese primer acercamiento para tratar de
establecer una charla con ella, añadir a sus amigas con los amigos y
divertirse de manera diferente?
NOOO
Lejos de hacer eso, al estar mas alcoholizados uno de los que iba con
nosotros comenzó a gritarles groserías , a la vez que sumía la cara
en el agua y los demás reíamos como machos trogloditas…
Valen Verga
La segunda vuelta a la poza, incluyo a nuestro compañero SB (que también
escribe en este blog) así como a la novia de un amigo, que a su vez invito
a dos mujeres mas.
Una de ellas era una chica que parecía no tener mas de 16 años,
extremadamente delgada que se llamaba Argentina.
Cosas mas, cosas menos la tarde transcurrió como siempre (es decir, como cualquier reunión de puro tornillo) hasta que llego la noche en donde comienza el absurdo.
Para empezar nuestro amigo SB trabajaba al otro día temprano en la tienda
departamental en la que estaba empleado, así que antes de aceptar
acompañarnos a la poza nos hizo jurarle que al otro día lo regresaríamos a
tiempo a Torreón para poder ir a trabajar, pues para el la responsabilidad
no es solo una cualidad, es un mandamiento.
No conforme con la promesa que se le hizo, cargo con su despertador en
forma de una PC de plástico del tamaño de un bote de litro de yogurt, el cual
programo desde el inicio con una hora infame y jamás la soltó, sin importar que se recostara en el asiento de un carro o en una banca de madera.
Eso, aunque el no lo crea, nos genero estrés, porque no podíamos quedarle
mal (aunque en muchas ocasiones lo hemos hecho).
Después, 2 de las tres mujeres se metieron a su respectiva casa de campaña
con su respectiva pareja, así que Argentina tuvo que quedarse con
nosotros.
Un rato mas tarde, ya borrachos, ella comenzó a hablar de lo triste que era su vida (en plan drama), de que nadie la quería y etc.
Presto y solicito, un servidor se acerco a ella para consolarla (con
arrumacos y besos de lo mas gañanes.. he de admitirlo) y aunque no hacía
mucho por apartarse, la verdad es que esa noche ella solo tenía ojos para
nuestro querido amigo SB... y se dedico a perseguirlo a donde este
fuera...por que en ese momento SB lo único que quería era dormir.
Ya saben...porque al otro día había que trabajar...y cuando se tiene una
tarea de ese tamaño...no hay mujer dispuesta a besarte que te pueda
distraer...aun cuando haya pasado un buen rato sin que hayas estado con
una.
El momento de mayor patetismo se dio en la madrugada, con un SB
terriblemente molesto por no poder dormir, acostado en el asiento trasero de un K, con Argentina acostada a su lado en la parte baja del asiento,
(ahí donde van los pies) vigilando su sueño...después de haberlo acosado
un muy buen rato.
Mientras mi amigo LJ (que también escribe en el blog) y yo escuchábamos Metallica en la parte de adelante del carro...bebiendo cerveza tibia...una vez mas.
Y si..SB nos despertó temprano (al final tuvo que dormir en una banca de
madera con su despertador en la tierra por cuestiones básicas de
ergonomía) y se fue a trabajar.
¿Como habíamos llegado a ese estado de no diversión…?
la única respuesta es la de siempre...
Valen Verga
En mi tercera vuelta a la poza, solamente fuimos 4 personas (las cuatro
que escriben aquí, por cierto) y la intención fue darle un cierto toque
de...madurez y de comodidad.
Así es.
No volver a pasar las adversidades de dormir a la intemperie, por
lo que se rento un cuarto de hotel en el pueblo...
El planteamiento era simple... conocer chicas en la poza o en el pueblo e
invitarlas a una fiesta en el cuarto de hotel.
Muy simple...
Ja...
Pero la verdad es que no conocimos a nadie en la poza, ni en el pueblo
(lo mas cercano que estuvimos fue cuando LJ. y RLM interactuaron con dos
chicas en la plaza del pueblo, las cuales desaparecieron cuando fueron al
cuarto de hotel para avisarnos que estaban ahí...y ya no las encontramos)
por lo que , con el espíritu desmadroso a tope y motivados porque uno de nosotros en un viaje previo, había descubierto la zona roja de Cuatro Ciénegas, nos
dirigimos a la zona dispuestos a encontrar fiesta a como diera lugar.
Después de varios intentos fallidos por encontrar el camino, logramos dar con la zona roja.
Eran 4 casas adecuadas como cantina.
Unos cuantos focos pintados.
Mujeres sentadas en la barra esperando cliente.
Música de banda a tope.
Ese era el panorama.
Poco alentador.
En principio, aun dentro del carro, nos dedicamos a tratar de sondear el asunto.
Buscando alguna buena razón para entrar a alguno de esas cantinas
No...no hubo ninguna buena razón.
Pero aun así, estacionamos el carro y decidimos bajar al grito de "ya
estamos aquí"...
No bien habíamos puesto un pie abajo, una persona vestida a la usanza
norteña (sombrero, bota piteada etc) salio a vernos.
Porqué salio...nunca lo supimos
No dijo una sola palabra, pero su presencia nos hizo darnos cuenta de que
estábamos en el lugar equivocado...
Tan solo había que darse cuenta de que nuestra pinta no correspondía con
ese espacio.
"Era una maldita zona roja...como es que pueda uno fijarse en esas cosas"
dirán, pero era verdad..íbamos vestidos de manera ligeramente agresiva para
la ocasión... agresiva para nosotros.
Vestíamos traje de baño y playera de colores vivos que lejos estaban de
ser un buen elemento para mimetizarse con los que poblaban los bares...al
contrario era como traer un letrero que decía "Agrádeme de manera salvaje" a la mirada de todo aquel que se lo llegara a tomar muy seriamente.
Por unanimidad, se decidió volver al carro, salir de la zona y
dar vueltas alrededor del pueblo, escuchando a Natalia Lafourcade (maldita
sea, pinches freaks¡¡¡) y canalizando nuestra testosterona en acciones como apagar
las luces del carro y manejar en sentido contrario...porque nos sentíamos
bastante rudos.
Así acabo la noche.
Esta vez sin cerveza tibia...de hecho sin cerveza en general.
En el cuarto de hotel.
Tan solos como habíamos llegado.
Por cierto... ahora recuerdo que todo el camino trajimos una tanga roja que nos
encontramos en la carretera, colgada en el limpia vidrios que se encontraba
en la cajuela del carro...
Valen Verga
j
...y ellos le preguntan a un ser celestial
¿"porque permites que exista gente asi en la tierra"?