Valen Verga...at the (almost) end of the world






"Si dos personas viven en un apartamento y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad para usar el cuarto de baño cuantas veces quieran y pueden estar en el cuarto de baño todo el tiempo que deseen y para lo que deseen usarlo. Y todo el mundo cree en el derecho a cuarto de baño y en la libertad a usarlo cuando le apetezca, nadie está en contra de eso, todos creemos que debería estar hasta en la Constitución.

Pero si hay veintidós personas en el apartamento y solamente dos cuartos de baño, no importa cuánto crea la gente en la libertad y el derecho a cuarto de baño, porque tales cosas no existen. Entonces hay que establecer turno para cada persona para usar el baño, se tienen que establecer normas como que no puedes usarlo para cortarte las uñas, solo para necesidades y ducharte, lo que tendrás que hacer en poco tiempo… tienes que golpear la puerta para entrar… “¿Aún no estás listo?”… y así.

De la misma manera la democracia no sobrevive cuando hay superpoblación. La dignidad humana no puede sobrevivir a ello. La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a ello. A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo."

Isaac Asimov




Yippee ki-yay, motherfuckers!

domingo, 26 de junio de 2011

de esas veces que no puedo dormir

No nos hagamos fuera de la razón, Terry, amado perro mío. Te pido que razones. No es mucho pedirle a un perro como tú. Si yo razono a veces, ¿por qué no tú, que eres más razonable?
Piensas que toda la gente es buena, pero no. Nada más tú y Rousseau creen en la bondad natural de la persona humana. Si lees a san Pablo aprenderás que estamos tocados por una culpa original; si lees a san Agustín, sabrás que el hombre tiende al mal como a la mar los ríos; si lees a Hobbes verás que el hombre es un lobo para el hombre (Homo homini lupus, ¿lo recuerdas?); si lees a Maquiavelo te enterarás de que la maldad está en los hombres igual que el fruto en la semilla; si lees a Marx conocerás que estamos movidos sólo por apetitos del estómago, y si lees a Freud, él te dirá que nos dominan apetencias aún de más abajo...
Tú crees que toda la gente es buena, Terry; a todos les regalas la sonrisa del alegre meneo de tu cola. Y yo no quiero sacaste de esa idea. ¿Quién va a querer sacar de la inocencia a un ángel? Pero la verdad, Terry, es que también hay gente mala. Eso explica la existencia de profesiones como la de los gendarmes, por ejemplo. Si todos fuéramos buenos, nadie tendría que andar por ahí con un garrote, ¿ya me entiendes?
Y si no, mira. Ahora que te saliste de la casa --no me digas por qué, ni a dónde fuiste: eso es asunto tuyo y aunque seamos muy amigos no tengo yo por qué saberlo, ni tú por qué decirlo-- ahora que te perdiste, digo, recibió tu dueña, que es también la mía, una llamada telefónica. Una voz de mujer le dijo que había oído en la radio el anuncio que pusimos para hallarte y que tú estabas en la casa marcada con el número tal, de la calle tal, en la colonia tal. Tenías ahí dos días, añadió, y debíamos ir pronto, pues te la pasabas llorando todo el tiempo. Mi esposa le pidió su nombre; ella dijo nomás que debíamos preguntar por fulana y colgó.
Fuimos allá y dimos con la casa, en una colonia de las afueras. Llamamos a la puerta y apareció una mujer. Le preguntamos por fulana. Ella era. Le dijimos que tenía ahí un perro que se nos habñia perdido. La mujer, hosca y recelosa, contestó que en la casa no había ningún perro. Respondimos que habíamos recibido una llamada telefónica de alguien que nos dio esa dirección. Pregunto con enojo la mujer quién nos había llamado, y así se delató. En eso se oyó en el interior de la casa el gañido de un perro. Mi esposa le dijo a la mujer que si no nos dejaba verlo traeríamos a la policía. Salió un hombre malencarado, que seguramente había esta oyendo todo y le ordenó con una palabra:
--Déjalos.
Continuaré la historia luego, Terry. Estás cansado y yo también un poco. Vayamos a nuestro sillón. Yo haré como que estoy leyendo un libro y tú como que estás alerta, cuidando de la casa. Simularé que duermo para que duermas tú... Todo está bien ahora... Abro un ojo para mirar si te has dormido, y veo que abres un ojo tú para mirar si me he dormido yo...
Continuaré la historia, Terry. Todas las historias continúan.
Mi perro Terry - AFA, 2009
Lj

sábado, 18 de junio de 2011

Irresponsabilidad / Indiferencia

Hey ... no sean irresponsables, hay que volver a darle vida a este blog hecho chatarra.
Alguna vivencia o experiencia se podra rescatar estando los 4 miembros de este espacio en distintas latitudes.
Quien dijo yo? Quien va primero?

SB