Valen Verga...at the (almost) end of the world






"Si dos personas viven en un apartamento y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad para usar el cuarto de baño cuantas veces quieran y pueden estar en el cuarto de baño todo el tiempo que deseen y para lo que deseen usarlo. Y todo el mundo cree en el derecho a cuarto de baño y en la libertad a usarlo cuando le apetezca, nadie está en contra de eso, todos creemos que debería estar hasta en la Constitución.

Pero si hay veintidós personas en el apartamento y solamente dos cuartos de baño, no importa cuánto crea la gente en la libertad y el derecho a cuarto de baño, porque tales cosas no existen. Entonces hay que establecer turno para cada persona para usar el baño, se tienen que establecer normas como que no puedes usarlo para cortarte las uñas, solo para necesidades y ducharte, lo que tendrás que hacer en poco tiempo… tienes que golpear la puerta para entrar… “¿Aún no estás listo?”… y así.

De la misma manera la democracia no sobrevive cuando hay superpoblación. La dignidad humana no puede sobrevivir a ello. La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a ello. A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo."

Isaac Asimov




Yippee ki-yay, motherfuckers!

jueves, 14 de julio de 2011

Y porque no?

Esta debe de ser una de esas buenas imágenes sobre lo que debe ser un cierto tipo de paraíso... o al menos eso quiero suponer.

La pregunta del como llegar ahí es y ha sido siempre la misma:

¿En que punto del camino de la vida me desvíe?

1 comentario:

  1. -No sabes nada de sintaxis, ni respetas la gramática. ¿Y así quieres ser escritor? ¡Lo serás el día que los cerdos vuelen!
    Eso le dijo un mal maestro a aquel joven alumno que escribía sus primeros textos.
    Pasaron los años -eso es lo que mejor saben hacer: pasar- y un día el burlón profesor adquirió un libro del cual todos hablaban, pues con él su autor había ganado el Premio Pulitzer: En la primera página del libro se leía un lema latino: "Ad astra per alas porci". La frase era también burlona. Significa: "A las alturas en alas del cerdo".
    El libro: "Las viñas de la ira". Su autor: John Steinbeck, aquel muchacho que -dijo su maestro- jamás sería escritor, y que luego ganaría el Premio Nobel de Literatura.
    De esta historia saco una conclusión: bien sé que los cerdos no tienen alas, pero sí las tienen aquellos que no se dejan amilanar por la torpeza y la maldad de quienes actúan como cerdos.
    ¡Hasta mañana!..
    Catón

    Lj

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