Valen Verga...at the (almost) end of the world






"Si dos personas viven en un apartamento y hay dos cuartos de baño, entonces los dos tienen libertad para usar el cuarto de baño cuantas veces quieran y pueden estar en el cuarto de baño todo el tiempo que deseen y para lo que deseen usarlo. Y todo el mundo cree en el derecho a cuarto de baño y en la libertad a usarlo cuando le apetezca, nadie está en contra de eso, todos creemos que debería estar hasta en la Constitución.

Pero si hay veintidós personas en el apartamento y solamente dos cuartos de baño, no importa cuánto crea la gente en la libertad y el derecho a cuarto de baño, porque tales cosas no existen. Entonces hay que establecer turno para cada persona para usar el baño, se tienen que establecer normas como que no puedes usarlo para cortarte las uñas, solo para necesidades y ducharte, lo que tendrás que hacer en poco tiempo… tienes que golpear la puerta para entrar… “¿Aún no estás listo?”… y así.

De la misma manera la democracia no sobrevive cuando hay superpoblación. La dignidad humana no puede sobrevivir a ello. La comodidad y la decencia no pueden sobrevivir a ello. A medida que crece la población planetaria el valor de una vida no solamente declina, sino que al final desaparece. Ya no importa si alguien muere. Cuanta más gente hay, menos importa cada individuo."

Isaac Asimov




Yippee ki-yay, motherfuckers!

lunes, 18 de junio de 2012

La democracia del cartón de leche


" En los albores de un siglo que se sitúa enteramente bajo el signo de la desmitificación, son los imbéciles los que se las dan de listos"

Charles Péguy



Son tiempos electorales.
Se decide "la grande" y aún cuando nos importe muy poco, voltear a otro lado es practicamente imposible.
En cada rincón visual y auditivo se repite una y otra vez la propaganda.
Absurdo ejercicio que por extraño que parezca, sigue funcionando con los mismos principios .
Si nada parece cambiar en el país, porque habrían de cambiar los slogans, las sonrisas, las promesas y la aseveración de la victoria.
La originalidad parece estar reservada a la deconstrucción del español y su posterior "reciclaje" en frases de semántica compleja, de ex abruptos casi kantianos.
De pobres ideas, de pobre contenido.
Cortinas de humo, distracciones orquestadas en el sistema comunicativo de los que se rolan el poder.


Para  las elecciones pasadas, se desplego una campaña  cuya tesis se resumía en que "si no votabas no podías quejarte  de nada " tratando de evitar el severo abstencionismo que se había dado en elecciones previas por parte del sector "juvenil".
Personajes "jóvenes" (eufemismo de dudosa garantía, pues el concepto de juventud es multi interpretativo ), de la música y otros medios salía a tratar de convencer a su "igual" a votar , como si votar fuera un turno, un pase v.i.p. o el salvoconducto por el cual la gente pudiera expresarse.

Nada mas alejado de la verdad.

Lo que nunca se encargo de explicar dicha campaña es que TU voto tenía que ser por alguno de los candidatos que los partidos políticos había elegido...para ti.
Pues no  había nadie mas.
Es decir, que  alguno de ellos te tenía que convencer y si ninguno lo hacía...pues votar por el menos peor.

Esa es la democracia del carton de leche.

Cuando era niño en la región en la que creci, solo había una marca de leche y una sola presentación (de la misma manera en que solo había un partido político que se repartía el poder) .
Conforme avanzo el tiempo  y a la par de la aparición y del exotismo de los productos light  se creo una nueva presentación y durante mucho tiempo ese fue el único dilema a la hora de hacer el super.

Comprar leche entera o semi descremada.

Sin embargo, ahora basta darse una vuelta por cualquier supermercado para percatarse de que las leches tienen todo un stand y que ,no solo hay una competencia en las cuestión de las marcas, (que se han cuadriplicado ) si no en las "bondades" o cualidades que te ofrecen; ese extra  como por ejemplo fibra, extra calcio, para mas de 40 años y una larga lista de etcéteras, que pueden determinar tu compra.

A primera vista se podría aplaudir la apertura del mercado y las multiples opciones que se tienen, argumentando que nuestra capacidad de decidir se ve favorecida por la diversidad en las opciones que tenemos a la mano.
Pero parece que dejamos de lado que mas allá de la "gran baraja de oportunidades" que tenemos el producto será siempre el mismo: leche.
Entonces ¿ de verdad somos libres de elegir?
¿o lo somos dentro del espectro en el que se nos permite serlo?
¿Es verdad que tenemos muchas opciones (el número es lo de menos) o solo tenemos las mismas opciones con otro nombre, con otra imágen, con otro slogan.?

Al parecer solo tenemos la apariencia de eso que llaman "diversidad".

En el mundo y en el sistema político en el que nos ha tocado crecer hemos vivido casi siempre apresados por apariencias.
Apariencia de lo que debe ser el éxito , apariencia de lo que es la libertad, apariencia de ser democráticos.

Tal como lo menciona Marcuse, vivimos oprimidos de una manera sutil, creyendo que nuestro fin en la vida es tener y lograr lo que nos dicen que debemos lograr a partir de lo que podemos adquirir y de la perspectiva del otro, enajenandonos para lograr ese cometido a toda costa, dejando de lado nuestra capacidad de decisión, es decir, el reducido espacio de libertad que (pensamos que) tenemos.


Así es la democracia en nuestro país.

Creemos que nuestro voto respalda la opinión que tenemos y nuestra postura frente a ciertos aspectos del país pero dejamos pasar el hecho de que esa opinión esta maniatada a los designios de un grupo de poder que elige por si mismo las opciones que van a competir.
Ni mas ni menos.

Y esto va más allá de cuestiones partidistas. Es la realidad que encumbra nuestra tan comentada votación democratica y nuestro ejercicio electoral.

Dentro de ese  ruido blanco que  generan  los medios de comunicación (esos eternos oportunistas) la iniciativa privada, el ultraliberalismo económico y los organismos gubernamentales a partir de sus constantes notas, promocionales y estadisticas, todo parece estar reducido a quien ganara la elección, nunca a porque tiene que ser alguno de esos 4 impuestos los que tengan que ganarla.

La capacidad administrativa, el poder de convocatoria o la postura politica no deberían de ser mas que complementos de ese proceso de elección.

Entonces ¿por quien votar? parece ser la pregunta obligada.

Para mi, el voto nulo es mi mejor respuesta.

Es cierto, España nos dio una muestra el año anterior de las limitaciones que tiene esta postura cuando se enfrenta al voto duro y la convocatoria se reduce a ese espectro tan limitado que comprende "la juventud inconforme e indignada" .
La democracia esconde dentro de su simiente el punto medular de su infortunio; un voto más o un voto menos determina el curso de las cosas...sin importar el oprobio que pueda significar ese curso a la larga.

Ademas no se puede caer en la ingenuidad y pensar que TODOS vivimos el régimen de la misma manera (unos ganan, otros ganan más, muchos pierden) y que TODOS queremos que las cosas cambien.


Aun con todo esto, la idea de la anulación (que no es lo mismo que el abstencionismo) creo que es una buena manera de encarar un escenario que se percibe desolador  en el cual es claro que ninguno de los candidatos (al menos a mi) me representa.
Porque mas allá del trillado argumento del "estás dejando que otros elijan por ti", la verdad es que desde el principio de todo esta "competencia" ya lo han hecho .


Hablamos mucho de cambio, pero seremos incapaces de generarlo, hasta que logremos comprender que el verdadero cambio tendrá que hacerse en nuestra manera de comprender y elegir  al gobierno.

Desde el principio del sexenio mismo hasta el final.

Ser capaces de observar cada una de  las eternas problematicas y demandar las complicadas soluciones que se vuelven necesarias durante más de 6 largos años. 

Dejar de percibir la presidencia como una representación cuasi monarquica, de la que se esperan las soluciones inmediatas y totales, -casi como si se esperara que un poder divino, un deux ex machina llegara a responsabilizarse de nuestras necesidades- es una buena manera de empezar.

Sartre decía que todo es para hoy, para la vida que estamos viviendo y sin embargo en materia de política parece que vivimos siempre en un futuro que no llega, dentro del laberinto de un ayer (con todo lo que tiene dentro de sí) del cual hasta este momento no hemos sabido como salir de el.


Por esto, para mi estas elecciones estan perdidas, (tan dentro de ese laberinto como siempre), pero quiza otorgando el mensaje correcto a lo largo de este periodo presidencial, sera posible en un futuro, generar conciencia sobre lo que se puede hacer , partiendo quiza de algo tan simple como enseñarle a una gran parte de la ciudadanía la definición verdadera de los que DEBE de ser un gobierno.

Las opciones para otorgar los  mensajes pueden ser tan amplias como la imaginación, pero una cosa es clara: todas exigen constancia, presencia y una focalización muy bien determinada de cada uno de los inmensos problemas.

En esto no hay trucos.

Quiza de esa manera las palabras "cambio" y "presente" logren tender entre ellas un verdadero vínculo.

Esa es al menos, una opinión.

DQ




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